Mostrando entradas con la etiqueta LuisabelPeña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LuisabelPeña. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de junio de 2017

Mala costumbre de fusionar literatura con la tendencia

Artículo de opinión

La problemática persistente en la cultura es que se tiene la concepción de que se puede escribir un libro sobre cualquier tema y ya considerarse un referente cultural.

Cuatrocientos veinte ejemplares vendidos en menos de quince días de su lanzamiento, fue el libro más vendido y “consagrado” como el mejor de la Feria del Libro de Santa Cruz de la Sierra; se trata del afamado ejemplar de “Emoticones vemos, corazones no sabemos” de Yovinca Arredondo.

La historia va sobre dos personas que se conocen a través de internet, ella es estudiante de arte y él, un empresario extranjero que juntos inician una “apasionante” relación por las redes. Desde la breve explicación del texto, se ve un mal devenir.

No todo es malo, es peor. La novela está escrita en forma de chat, con el uso –nada previsible- de emoticones. ¿Cómo pretendemos un cambio cultural cuando se rescribe las acciones, los momentos, las mismas parejas y situaciones cliché?

Me pregunto, ¿cómo se le puede llamar “novela” a una historia que se desarrolla en un formato de chat, con las conversaciones banales que sería el máximo acercamiento a una conversación real entre dos personas extrañas? Que humillación se le hace a un Mario Benedetti, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar.

Creo en la necesidad de expresión y libertad que tienen las personas, en este caso, los autores, lo preocupante no es que escriban los libros, lo que sí alarma es el recibimiento de tales libros; que se tenga la percepción de ser una gran obra literaria en una Feria del Libro donde hay millones de obras excelentes que van más allá de un chat. Eso es difícil de procesar.





La riqueza de una ciudad en lienzos

“Colla rodeado de cambas” “Camba rodeado de collas”


El espacio del arte dijo presente en la pasada decimoctava versión de la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra.

Manzana 1 es sinónimo de cultura, expresión y libertad. Este espacio es una de las galerías -sin fines de lucro- que tuvo la oportunidad de acercarse al público cruceño mediante la exposición de diferentes obras de artistas tanto nacionales como internacionales en la ciudad de los anillos.

Se pudo ver obras realizadas con la técnica de pintura sobre el óleo, acrílico, esculturas realizadas con barro y hasta con tornillos. Una vez más, Manzana 1 apostó por la creatividad e innovación; cosa que la convirtió en una parada obligada en la Feria del Libro.

Entre los expositores destacaron: Cecilia Salvatierra, Charo Liendo, Darwin Ibáñez, Marbella Callaú y como no, la directora de la galería, la grandiosa Ejti Stih.

Ejti Stih, nacida en Eslovenia, adoptó a Santa Cruz de la Sierra como su hogar en  1982, y desde entonces ha realizado trabajos que involucran la pintura, escultura, cerámica, grabado e instalaciones; Asimismo, ha diseñado el vestuario y escenografía para diversas obras de teatro.

Es un honor para el público cruceño tener una representante de este calibre en la ciudad, y, a mi percepción, esta artista le brindó un homenaje a la ciudad que le brindó cobijo y representó una de las problemática sociales más relevantes de la historia boliviana en dos de sus pinturas que se encontraron en la exposición de la FIL.

“Colla rodeado de cambas” junto a “Camba rodeado de collas” fueron sin duda, las dos representaciones artísticas que llamaban la atención al hacer un breve recorrido por el  pequeño recinto de Manzana 1.

Se observa, tal como lo dice el título, a un “colla” rodeado de “cambas” enfurecidos, con armas, simbología de odio y desprecio, y viceversa con el otro cuadro. Ambos están pintados con el óleo de color rojo, para enfatizar la sangre, el odio, la competitividad y pasión que sienten estos dos mundos distintos, que, paradójicamente, coexisten en un mismo país.

Es una pintura si bien “simple” pero con muchísimo contenido e historia; cosa que conmueve y hace reflexionar hasta al más apátrida.

Al analizar brevemente la obra de Stih, se ve el gran contenido de crítica social que esta autora plasma en cada uno de sus cuadros, como se puede ver en este: 

De la serie: "Mi celu y yo". 

Es reconfortante poder presenciar este tipo de obras en los espacios culturales de Santa Cruz de la Sierra. Si bien ya acabó la Feria del Libro, aún quedan sitios por conocer, explorar y explotar; falta crear, innovar e ir más allá y eso depende de cada uno de nosotros.

Dirección de MANZANA 1: C/ Independencia entre Ayacucho e Ingavi, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

Para conocer más sobre esta artista, los invito a chequear sus óleos en:
Contacto: Ejti Stih en Facebook

lunes, 5 de junio de 2017

Lo mejor no estuvo al principio en la feria

Los paraguas no hicieron falta afuera, la lluvia fue de libros

El miércoles 31 de mayo se dio inicio a la XVIII Feria Internacional del libro en Santa Cruz de la Sierra y a decir verdad, esta
ba un poco escéptica de lo que encontraría en tal evento; y digo escéptica, por los comentarios de los cruceños respecto a las ferias anteriores.

Pasada las siete y media de la noche, me dirigí a la venta de boletos para el ingreso y a decir verdad, el personal estaba poco preparado para atender a un número considerable que tenía el mismo fin: recibir un trato amigable y conocer la feria.

Con este encuentro poco grato, comencé a caminar entre los pabellones de la Feria y estaba un poco confundida por la falta de orden, así como por la escasa señalización. Al entrar, lo primero que vi fue una exhibición automotriz de quién sabe qué carro. ¿Esta es la concepción de cultura? reflexioné.

Pregunté a personas alrededor y finalmente llegué al pabellón principal. Para mi sorpresa, ¡habían libros! Y no precisamente de Coelho. Esto me subió el ánimo que había perdido al llegar. El primer stand que me llamó la atención fue el de MundoLibros. Predominaban libros empastados de colección; como los TASCHEN; desde The Rolling Stones hasta una biblia de la fotografía; claro que la atención del señor Franco Mercado, el vendedor, hizo aún más ameno el encuentro.

Igualar este puesto iba a ser un poco difícil, sin embargo, la gran mayoría de puestos tenían libros de cultura general, novelas clásicas como las de García Márquez, Murakami y hasta los cuentos negros de Edgar Allan Poe.

Por supuesto que estaban los patrocinadores del evento, como lo es la telefónica Viva. Tenía tres pilares con audífonos reproduciendo canciones de Bob Dylan. No me malinterpreten, me encantó escuchar a Dylan pero me pregunto: si es una feria boliviana, ¿por qué no promover el talento nacional? A la próxima se lo pregunto a los organizadores.

La Biblioteca del Bicentenario de Bolivia también estuvo presente. El diseño de su stand destacaba por las tres “B” de sus siglas en forma de estantes para libros y, curiosamente, estaban conmemorando los 150 años de la publicación de El Capital de Marx, los 100 años de la Revolución Rusa -con su respectivo póster de Lenin- y los 50 años del asesinato de “El Ché”. Una magnífica idea hubiese sido regalar los libros, haciéndole tributo al socialismo-comunismo.

En el stand de Mujeres Creando destacaban la colección de antihéroes y antiprimcesas, en otros pabellones hay exposiciones de obras al óleo y venta de accesorios para libros, así como puestos de café, una sección para sacar fotos con “marcos” populares de las redes sociales para promover el evento.

Luego de pasear todo el pabellón, quedé con una sonrisa al ver que al menos Santa Cruz está tratando de mejorar el evento; claro que no iguala a la Feria del Libro de Madrid o Buenos Aires e inclusive la de Caracas, pero están en camino.


Depende de los cruceños seguir fomentando el gusto, amor por la lectura y eventos que involucren la cultura. No se puede esperar cambios en la sociedad si no se aporta de manera individual.

martes, 18 de abril de 2017

Descomponiendo la sal de Magela Baudoin







La composición de la sal, Magela Baudoin (2014) Plural Editores. La Paz, Bolivia. Tercera Edición enero de 2016.


Reseña de “La Composición de la sal” de Magela Baudoin

Lo cautivante a primera vista del libro es definitivamente el título de este. Al tenerlo por primera vez en mis manos me pregunté, ¿qué relación tendrá la sal, un mineral, con relatos?, ¿qué nos querrá decir la autora a nosotros, ingenuos lectores? y aquí radica lo especial de este libro: mantiene continuamente la incógnita en el lector durante todo este viaje.  

Magela Baudoin, periodista, profesora universitaria y autora venezolana-boliviana, cuyo amor por la literatura fue protagonista en su infancia gracias a su padre, ha publicado sin fin de artículos, reportajes, entrevistas y columnas, así como un libro de entrevistas “Mujeres de costado” y la novela “El sonido de la H”.

La Composición de la Sal es una colección de catorce cuentos en donde Magela Baudoin permite al lector sucumbirse a una montaña rusa de emociones, sentimientos, introspecciones y reflexiones de vida. A su vez, en cada hoja plasma una picardía que bien confunde al lector, lo hace poner en duda todo lo que ha leído y a su vez, reír.

La facilidad con que Magela transmite todos los sentidos en prosa y narra los hechos es inexplicable. La forma sencilla, limpia y audaz con que escribe, da paso a que el lector se identifique de tal forma con cada personaje que poner en retrospectiva la vida misma no es una opción, es un acto automático y natural.

La narrativa es otra sorpresa en algunos de los cuentos del libro. La autora le habla directamente al lector, como si lo conociese, con una confianza divina pero abrumadora. De inmediato crea un lazo emocional entre autor-lector.

Todo el libro es un mundo construido por sucesos que diariamente tomamos como insignificantes; mejor dicho, el poder de las pequeñas cosas. El amor, la traición, el interés y las inseguridades del ser humano emergen como gotas de inquietudes en cada cuento de esta obra.

Lo hermoso de este libro es la característica lúdica que tiene. Es un rompecabezas; cada palabra, cada conexión y oración forma parte de un sentido que evoca algo totalmente distinto a lo que está representado en palabras. El manejo del fino sarcasmo, de la felicidad, de la plenitud y hasta de la melancolía y soledad, son las combinaciones perfectas para que el lector siga el juego.

Bien decía la autora en una entrevista: “nunca comprendes a Borges del todo” y ¡qué manera de homenajearlo! A mi parecer, la belleza de un autor consiste en que este le dé el poder de la duda a su lector; brindarle esa autoridad, libertad en la lectura y esto es lo que hace Magela. Cabos sueltos y finales abiertos son el ingrediente perfecto de cada cuento que hace uno más especial que el otro.

“(…) ya no sería una polilla. Irá al teatro con alas de mariposa. Un tintorero también podía ser un rey si de verdad lo deseaba. Las palabras de su padre se le abrían tal cual se abren las flores que son sensible a la luz. A las once, les da un rayo de sol y ellas se muestran (…)” Un extracto del cuento La noche del estreno; uno de los más delicados, sentimentales y reflexivos de todo este trabajo narrativo.

A su vez, en Moebia utiliza un lenguaje más amargo, pesado y directo: “(…) porque tu misión en la vida siempre fue narcisista. Después, sólo te quedó volver a tu libro. Llegar tan alto como el sol y quemarte”. Siempre tan apegada a la verdad, a lo crudo de la vida y en cuán egoísta y caprichoso puede llegar a ser una persona.

Y cómo no nombrar el cuento dedicado a sus padres y centro de este universo literario, La composición de la sal. Quizá el más sutil y profundo. En pocas palabras, es la espina vertebral del libro.

Sin duda alguna, La Composición de la Sal es una obra que merece estar en manos de todo lector, para así purificarnos, volver a estar en contacto con las cosas simples de la vida y simplemente envolvernos en este interior mágico de Magela Baudoin.

“(…) Imaginabas la cárcel como una representación artística del mundo, es decir lo feo imitado con maestría, lo cual termina siendo una reverberación bella (…)”